Psiquiatrizando la crisis económica

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Gustavo Arguellas Calvo, trabajador de la construcción, casado y con dos hijos de 11 y 3 años, se encontraba en proceso de desahucio con el Banco Mare Nostrum (ex Caja Granada). La plataforma Stop Desahucios acompañó en repetidas ocasiones a la familia para intentar llegar a un acuerdo razonable pero la entidad bancaria siempre se negó. Finalmente, la noche del viernes 25 de julio Gustavo no pudo con la presión y acabó con su vida ahorcándose en una de las habitaciones de su vivienda de Alomartes (Granada). 

Nadie está en condiciones de transcribir el relato que explicaría qué llevó a Arguellas, en última instancia, a ese final, la ecuación exacta de su decisión. Pero tanto sus compañeros del colectivo Stop Deshaucios como su propio entorno familiar parecen no albergar duda de que la presión por parte de la entidad bancaria le acabó derrotando psíquicamente tras meses de angustia e incertidumbre; tras varios accidentes laborales que le dejaron consecutivamente en el dique seco; tras un periodo de entre tres y cuatro años de poco trabajo, o ninguno. Últimamente, también, dicen, con llamadas “diarias” desde el banco para recordarle un compromiso que muy difícilmente hubiera podido cumplir nunca.

Un trabajador nato. Un tío de puta madre con mala suerte“, le describe ahora Paco, amigo suyo, miembro de Stop Desahucios del 15-M de Granada y uno de los que comandaron la concentración en Triunfo y la marcha posterior hasta el edificio frente a Correos de Caja Granada (integrada ahora en Mare Nostrum –BMN– junto con Caja Murcia y Sa Nostra). “Era alegre, sí. Pero normalmente todos somos alegres hasta que…“.

En el comunicado sobre el suicidio de Gustavo Arguellas, Stop Desahucios Granada no se autoimpone mordazas, y responde sin titubeos a la cuestión: “Gustavo es una víctima más de este genocidio financiero que ya se ha cobrado demasiadas vidas. Hacemos responsable a BMN de esta muerte y esperamos que sus dirigentes sean considerados como lo que son: unos asesinos”.

En España, la crisis económica es la principal responsable del gran aumento de suicidios. Según los datos disponibles, los suicidios aumentaron un 9,95% durante 2011 en Cataluña, mientras que las tentativas lo hicieron en un 21,81%. En Barcelona en particular, según el Instituto de Medicina Legal de Cataluña, los suicidios han aumentado casi un 60% entre 2011 y 2012 En Galicia se registraron en 2011 335 suicidios, un 10% más que en 2010, aunque un forense del Instituto de Medicina Legal de Galicia dijo que no se habían dado suicidios por motivos económicos. En 2011, 179 personas se quitaron la vida en el País Vasco, una cifra récord en los últimos seis años, aunque el director del Instituto Vasco de Medicina Legal descartó que estén relacionados con la crisis económica, ya que en 2007 y 2008 hubo 176 y 177 respectivamente. En Bizkaia se registraron 91 suicidios el año 2011, un 56% más que el anterior. En Málaga los suicidios crecieron un 6% en 2011.

Como vemos, en general si parece que existir una relación causa y efecto, o siendo más específicos, si parece existir una correlación entre crisis económica (y sus consecuencias: desempleo, deshaucios, etc…) y suicidios. Estos tienden lógicamente a encuadrarse en las políticas de intervención de la salud mental, lo cual es correcto parcialmente, pero extremadamente simplista.

La lógica intervencionista de las políticas sanitarias, rápidamente busca y encuentra soluciones sanitarias. En este caso lo sanitario se deriva a lo psiquiátrico. También correcto parcialmente, pero peligrosamente simplista.

La crisis económica: (paro-pobreza-exclusión) (pobreza-desahucios-exclusión) (desahucios-pérdida de dignidad-exclusión) (pobreza-ausencia de apoyos sociales-exclusión) genera cotas elevadas de desesperanza en las personas. La desesperanza puede generar depresión y confundirse con ella.

La desesperanza que lleva a la depresión es un factor de riesgo suicida, la psiquiatría puede ayudar en esto. La desesperanza de la exclusión social es un factor de riesgo suicida, pero psiquiatrizarla es colaborar en una farsa asistencialista estéril.

El suicidio es un síntoma (que puede ser clínico o social) que lleva a la muerte. Es un pasaje al acto, donde el sujeto decide bajarse en marcha del tren de la vida. En los planes de atención y prevención, es absolutamente inaceptable que SOLO se contemplen políticas sanitarias (Salud Mental). Porque…

¿A nadie se le ocurre reivindicar las políticas sociales?
¿Y las políticas laborales?
¿Y las políticas de vivienda?

Así, podemos afirmar que seguramente la falta de seguridad económica sí incrementa las probabilidades de suicidio.  Pero si sólo lo sanitario (que es necesario) se pone en marcha, no nos engañemos, estamos encubriendo y psiquiatrizando el sufrimiento social.

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Un comentario en “Psiquiatrizando la crisis económica

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