El poder del lobby

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El silencio mayoritario que ha tenido la comunidad de Hollywood con respecto al conflicto palestino-israelí, tuvo hace unas semanas un cambio rotundo con las declaraciones del CEO del estudio Relativity Media, Ryan Kavanaugh, quien criticó en duros términos la carta que Javier Bardem, Penélope Cruz y otras personalidades del cine español hicieron pública en contra de la ocupación militar de Israel en Gaza. 

La misiva también llegó al corazón de Hollywood, donde el poderoso ‘lobby’ judío guarda un sepulcral silencio respecto a la actuación del Ejército israelí en la franja de Gaza. La presión fue tal que la pareja tuvo que matizar sus declaraciones con un nuevo comunicado. “A pesar de que fui crítico con la respuesta del Ejército israelí, tengo un gran respeto por el pueblo de Israel y una profunda compasión por sus pérdidas“, aclaraba Bardem. “Ahora algunos me tachan de antisemita, como a mi esposa, que es lo contrario de lo que somos como seres humanos. Detestamos el antisemitismo tanto como las horribles y dolorosas consecuencias de una guerra”.

Aún así, la autodefensa de ambos actores alegando que ellos no eran antisemitas resultaron en vano. El estigma de “antisemita” ya cuelga como una pesada losa sobre la reputación y el futuro profesional de la pareja, hasta tal punto que la revista The Hollywood Reporter publicó este miércoles 6 agosto 2014 un artículo en el que asegura que varios altos ejecutivos de la industria del cine en Estados Unidos han expresado su indignación por las palabras de los Javier Bardem y Penélope Cruz sobre el conflicto en Gaza. La publicación sugiere que las carreras de estos dos actores en la meca del cine podrían verse afectadas.

Al margen de las desafortunadas declaraciones de ambos, cuesta aceptar la idea que un personaje como Javier Bardem albergue sentimientos judeófobos, teniendo en cuenta que este actor español tuvo su hijo en el Cedars-Sinaí, uno de los hospitales judíos más prestigiosos de los EEUU.

Si nos planteamos la siguiente pregunta: ¿Qué motiva esa recurrente acusación de antisemitismo ante cualquier crítica hacia el Estado de Israel y sus políticas?. ¿De qué hablan cuando se refieren al “antisemitismo”? ¿hablan de “anti-judaismo religioso? ¿de adversión a los judíos como grupo étnico? ¿En qué parámetros referenciales se basa la condición de “antisemita”? ¿A quién se considera antisemita? ¿Quién critica a los judíos por su religión o por su raza en las sociedades del mundo?

En relación a Hollywood, no es un secreto a voces que posicionarse contra Israel tiene consecuencias a ciertos niveles, en una industria donde una abrumadora mayoría de productores, guionistas, directores y actores pertenecientes a la etnia judía y afines al sionismo monopolizan gran parte de las producciones cinematográficas de esa industria, como también las de muchos otros sectores de la industria del entretenimiento. Que los judíos constituyen un lobby de presión en EE.UU es tan indudable como que los cubanos exiliados en Miami lo son también. Ambos condicionan la política exterior de la nación norteamericana, ya sea en relación a Israel o a Cuba respectivamente.

De hecho, el monopolio judío en la industria norteamericana de las artes y el entretenimiento es tan obvio, que algunos medios judíos han empezado a reconocerlo abiertamente, aunque sugieren que el predominio judío no tiene nada que ver con los contenidos.

Jews Run Hollywood, So What - Moment Magazine

Un caso muy significativo fue el de la portada de la edición de agosto de 1996 de la revista Moment estaba encabezada por el titular, Jews Run Hollywood, ¿so what? (“Los judíos dominan Hollywood, ¿y qué?). El artículo, escrito por el conocido crítico cinematográfico judío Michael Medved, incluía los siguientes comentarios: “No tiene ningún sentido tratar de negar el poder y la influencia judías en la cultura popular. Cualquier enumeración de los más influyentes ejecutivos de la producción en cada uno de los principales estudios encontrará una mayoría de conocidos nombre judíos“. Medved informa que los estudios de Walt Disney contratan sólo a “bien pagados magnates judíos” tales como Jefrey Katzenberg, Michael Ovitz y Joe Roth como productores. Más adelante afirma:

La famosa organización fundada por Walt Disney, un gentil del Medio-Oeste que aparentemente adoptaba actitudes antisemitas, ahora contrata a personal judío en casi todas sus posiciones decisorias

Otro ejemplo de este poder son también los reveladores datos que aporta un film documental televisivo titulado Hollywoodism: Jews, Movies and the American Dream, emitido en la red por cable Arts & Entertaiment, en 1998, se vanagloriaba del preeminente papel judío en los mass media y en la conformación de la sociedad para sus fines. Fue producido por la Elliot Halpern & Simcha Jacobvici Productións y escrito y producido por Simcha Jacobvici. El documental describe cómo los judíos se impusieron a productores no judíos tales como Thomas Edison y D.W. Griffith. En el film aparecía una entrevista con el autor judío Neil Gabler, quien francamente explica cómo muchos de estos productores y directores judíos, la mayoría emigrantes procedentes de la Europa del Este, tuvieron un peso determinante en los inicios de la industria de Hollywood y en la conformación del American Dream.

Y lo cierto es que quien se tome la labor de investigar los medios de comunicación, la industria cultural o artística, cámaras empresariales, organizaciones sociales, fundaciones, organizaciones profesionales, ONGs, tanto en los países centrales como periféricos, se va a sorprender de la notable incidencia de personas de origen judío en sus más altos niveles de decisión.

Colosos del cine de Hollywood y del espectáculo como The Walt Disney Company, Warner Brothers, Columbia Pictures, Paramount, 20th Century Fox, entre otros, forman parte de esta red interactiva con capital sionista.

Las tres principales cadenas televisivas de EE.UU (CNN, ABC, NBC y Fox) , los tres principales diarios (The Wall Street Journal, The New York Times y The Washington Post) están controlados y gerenciados (a través de paquetes accionarios o de familias) por grupos y personas pertenecientes al lobby judío, principalmente neoyorquino.

Asimismo como las tres más influyentes revistas (Newsweek, Time y The New Yorker), así como consorcios hegemónicos de Internet como Time-Warner (fusionado con América on Line) o Yahoo, están controlados por capital judío que opera a nivel de redes y conglomerados entrelazados con otras empresas y corporaciones.

Quien investigue con este mismo criterio, además, el nombre de los integrantes de los directorios o de los accionistas de la grandes corporaciones y bancos transnacionales estadounidenses y europeos que controlan desde el comercio exterior e interior hasta los sistemas económico productivos de los países, tanto centrales como periféricos, podrá fácilmente comprobar que (en una abrumadora mayoría) son de origen judío.

Los directivos y accionistas de las primeras treinta megaempresas trasnacionales y bancos (las más grandes del mundo) que cotizan en el indice Dow Jones de Wall Street, son mayoritariamente de origen judío. Megacorporaciones del capitalismo sin fronteras como Wal-Mart Stores, Walt Disney, Microsoft, Pfizer Inc, General Motors, Hewlett Packard, Home Depot, Honeywell, IBM, Intel Corporation, Johnson & Johnson, JP Morgan Chase, American International Group, American Express, AT & T, Boeing Co (armamentista), Caterpillar, Citigroup, Coca Cola, Dupont, Exxon Mobil (petrolera), General Electric, McDonalds, Merck & Co, Procter & Gamble, United Technologies, Verizon, son controladas y/o gerenciados por capitales y personas de origen judío.

Se trata de un poderoso lobby cuyo poder también resulta determinante detrás del reiterado apoyo que EEUU brinda al Estado de Israel, controla desde gobiernos, ejércitos, policías, estructuras económicos productivas, sistemas financieros, sistemas políticos, estructuras tecnológicas y científicas, estructuras socio-culturales, estructuras mediáticas internacionales, hasta el poder de policía mundial asentado sobre los arsenales nucleares, los complejos militares industriales y los aparatos de despliegue militar de EEUU y de las potencias centrales.

Por tanto, cuando hablamos de lobby judío, o más acertadamente, lobby sionista, tenemos que referirnos concretamente a una maquinaria de presión económica y política con intereses específicos, que opera en gran parte de los estamentos del poder institucional de EE.UU: Casa Blanca, Congreso, Pentágono, Departamento de Estado, CIA y agencias de la central de inteligencia. Al margen de la ya citada industria cultural. Se trata de un lobby de presión cuyo objetivo estratégico es fusionar la agenda militar y los intereses geopolíticos del gobierno del Estado de Israel con los de la política exterior norteamericana. Se trata de un lobby que incluye no solo a miembros de la comunidad judía, sino también a prominentes cristianos evangélicos como Gary Bauer, Jerry Falwell, Ralph Reed y Pat Robertson, así como Dick Armey y Tom DeLay, etcetera, todos los cuales albergan la creencia de que el renacimiento de Israel es el cumplimiento de la profecía bíblica.

En definitiva, podemos comprobar que el lobby judío sionista no es la representación de ninguna entidad racial o religiosa, sino que consiste en una estructura de poder constituida por un conglomerado de funcionarios y tecnócratas, en cuyas manos está el diseño y la ejecución de la política militar norteamericana.

No obstante, ninguna explicación sobre cómo opera el lobby a nivel propagandístico estaría completa sin examinar una de sus armas más poderosas: la acusación de antisemitismo. Cualquiera que critique las acciones de Israel o dice que los grupos pro-Israel tienen una influencia significativa en la política de Oriente Medio de EE.UU. tiene elevadas posibilidades de obtener la etiqueta de antisemita

Así pues, ¿de qué hablan entonces cuando se refieren al “antisemitismo”? ¿hablan de “anti-judaismo religioso? ¿de adversión a los judíos como grupo étnico? ¿En qué parámetros referenciales basan la condición de “antisemita”? ¿Quién es antisemita?

¿Es antisemita quién odia a los judíos? ¿o es antisemita aquellos a quienes los judíos odian?. Me inclino por lo segundo.

Venga, ahora tildarme de “antisemita”…

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4 thoughts on “El poder del lobby

  1. Muy buenas —

    Has escrito una excelente entrada de un tema que debia ser tratado con delicadeza pero firmeza. Yo creo que esta entrada representa el “consenso” del mundo frente a la mentalidad imperante dentro de EEUU, que denuncia cualquier crítica al “lobby judío” de Hollywood como algo “antisemita”.

    Lo cierto es que los judíos (obviamente estoy hablando en términos muy generales que en absoluto son aplicables a todos los judíos como individuos pero sí como poder estructural), no siempre son víctimas pasivas de las acciones de los demás. Al contrario, muchas veces los judíos tienen mucha capacidad para decidir qué acciones tomar y en no pocas ocasiones sus acciones no siempre son sabias.

    Un conocido judío, progresista, Atzmon, ha denunciado muchas veces este aspecto. Atzmon ha dicho que los “lobbies” judíos no se cortan un pelo a la hora de presionar los estados, líderes globales y superpotencias. No lo dice ningún Hitler, repito. Lo dice un conocido judío de la izquierda.

    Pero vale, algunos dirán “uff es que Atzmon es de la ultra izquierda”. Vale, de acuerdo – lo es. Pero ¿y qué tal si les cito el New York Times, con el autor judío Thomas Friedman que dice EXÁCTAMENTE lo mismo?

    http://www.nytimes.com/2011/09/18/opinion/sunday/friedman-israel-adrift-at-sea-alone.html?_r=3&src=ISMR_AP_LO_MST_FB&

    “This has also left the U.S. government fed up with Israel’s leadership but a hostage to its ineptitude, because the powerful pro-Israel lobby in an election season can force the administration to defend Israel at the U.N., even when it knows Israel is pursuing policies not in its own interest or America’s.”

    ¡Demoledor!

    Yendo más específicamente a tu artículo, algunas conclusiones que saco y que quizás más gente debe compartir, a raíz de lo que puedan aprender de tu escrito:

    1. Es necesario limitar las acusaciones de “antisemita” cada vez que se critique el poder judío en EEUU o en otros sitios. ¿Cómo? Pues no dándole publicidad a comentaristas indeseables que solo buscan acusar de antisemitismo solo por el hecho de criticar una estructura de poder que es más que evidente para cualquiera menos para la mayoría del pueblo americano. Eso es otro asunto que no pienso tratar aqui, pero digamos que todos los europeos aquí opinamos lo mismo en esta cuestión sobre Israel.

    2. Si muchos judíos NO están a gusto cuando se dicen estas cosas, quizá va siendo hora de que esa comunidad se plantee compartir más sus poderes con otros miembros de la sociedad en su conjunto.

    3. Tema Bardem y Cruz — Sus declaraciones, como bien dices, fueron desafortunadas porque son incorrectas en el grado de la crítica (que no del principio detrás). Yo, a diferencia de los “libegales”, esos “malparits” que tanto abundan en España dentro de los foros, NO ME VOY A SUMAR a vilipendiar y desprestigiar a nuestros artistas. Nunca me cayó bien Cruz (pero no por este motivo), sino como persona. Sin embargo, no dijo nada como para silenciarla de Hollywood durante el resto de su vida. Tampoco Bardem. Luego que no se sorprendan tanto (el lobby judío de Hollywood) cuando la gente empieza a cuestionar el protagonismo de su poder.

    4. Tendremos que unirnos en un frente común, global o mundial, cuando se traten estas cuestiones. Únicamente así habrá un consenso de que no todo vale para Israel ni tampoco para los judíos más allá de lo que nos vale a los demás: igualdad dentro de la ley, mismos derechos, mismas libertades, mismos deberes. Los que no quieran cumplir eso, sean judíos, sean palestinos, sean españoles, sean suecos, sean negros, no son amigos de los liberales y serán un enemigo contra el quien luchar.

    Saludos

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  2. Me alegro de verle por aquí.

    “Has escrito una excelente entrada de un tema que debia ser tratado con delicadeza pero firmeza. Yo creo que esta entrada representa el “consenso” del mundo frente a la mentalidad imperante dentro de EEUU, que denuncia cualquier crítica al “lobby judío” de Hollywood como algo “antisemita”.

    Gracias. La verdad es que a raíz de ese “consenso” no pocos periodistas, intelectuales, políticos organizaciones, intelectuales y gentes del espectáculo evitan criticar al lobby judío porque temen su lapidación social como “antisemita” y los dejen sin trabajo, sin vacaciones y sin jubilación.

    “Es necesario limitar las acusaciones de “antisemita” cada vez que se critique el poder judío en EEUU o en otros sitios. ¿Cómo? Pues no dándole publicidad a comentaristas indeseables que solo buscan acusar de antisemitismo solo por el hecho de criticar una estructura de poder que es más que evidente para cualquiera menos para la mayoría del pueblo americano”.

    Sí, de hecho, gran parte de estas acusaciones de “antisemita” que muchas organizaciones judías y sionistas lanzan con el fin de neutralizar a las criticas contra la actuación de Israel, abordan la cuestión como si el poder judío sionista fuera una cuestión “racial” o religiosa, en vez de lo que es en realidad: una estructura de poder que abarca el plano económico, político, social y cultural, y que no tiene que ver con cuestión de la raza o de las creencias religiosas. El lobby judío no gobierna con la religión ni con la raza, sino con el control de los principales estamentos de poder.

    Por buscar un paralelismo, es como cuando en los 80s, el entonces presidente de la Generalitat Jordi Pujol se veía atacado por el escándalo de Banca Catalana, entonces intentó movilizar a la población catalana, apelando al nacionalismo y argumentando que “atacaban a Catalunya” y los que le criticaban eran “anticatalanes”…

    Una misma estrategia similar hacen los sionistas cuando quieren neutralizar las críticas hacia Israel. Pintando a las voces críticas con sus políticas como si se trataran de una especie de racistas o intolerantes. Nada más lejos. Ademas hay sionistas que no son judíos, de hecho hay cristianos sionistas, y viceversa; hay también judíos anti-sionistas, como Noam Chomsky o el citado Atzmond.

    El sionismo es al fin y al cabo el nacionalismo judío, y tiene todos los defectos de todos los nacionalismos. Yo personalmente me considero antisionista en el sentido de no aceptar el nacionalismo excluyente de los sectores más radicales de Israel y del judaísmo en general.

    “Al contrario, muchas veces los judíos tienen mucha capacidad para decidir qué acciones tomar y en no pocas ocasiones sus acciones no siempre son sabias”.

    Sin duda, creo que la última actuación del Estado de Israel no benefician precisamente a la comunidad judía, ni a su imagen en el resto del mundo.

    “Un conocido judío, progresista, Atzmon, ha denunciado muchas veces este aspecto. Atzmon ha dicho que los “lobbies” judíos no se cortan un pelo a la hora de presionar los estados, líderes globales y superpotencias. No lo dice ningún Hitler, repito. Lo dice un conocido judío de la izquierda”.

    ¿Gilad Atzmond? sí, he leído algunos de sus escritos. Si bien no comparto del todo su posición pro-palestina, sí comparto la mayor parte de sus denuncias al supremacismo judío dentro y fuera de Israel. También es acertada muchas de sus denuncias de cómo los judíos han instrumentalizado el tema del Holocausto para sacar réditos políticos y económicos. Es a todas luces evidente que hacen de su trágica experiencia histórica un victimismo que va más allá de lo moralmente aceptable.

    Completamente de acuerdo en todo lo demás. No hay que otorgar ningún privilegio exclusivo a ninguna nacionalidad ni confesión religiosa. A Israel en todo caso se le puede apoyar por ser el mejor aliado de Occidente en la zona de Oriente Medio, pero este país debe estar sujeto a las mismas leyes internacionales que cualquier otro país del mundo.

    Un saludo y gracias por el comentario.

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  3. “Gracias. La verdad es que a raíz de ese “consenso” no pocos periodistas, intelectuales, políticos organizaciones, intelectuales y gentes del espectáculo evitan criticar al lobby judío porque temen su lapidación social como “antisemita” y los dejen sin trabajo, sin vacaciones y sin jubilación.”

    Así es. Por eso ha llegado el momento de “fight back” como dicen en inglés, de dar la guerra pero a la inversa. Sí es posible, sí puede ser, si hay suficiente unión en las cosas.

    “lo que es en realidad: una estructura de poder que abarca el plano económico, político, social y cultural, y que no tiene que ver con cuestión de la raza o de las creencias religiosas. El lobby judío no gobierna con la religión ni con la raza, sino con el control de los principales estamentos de poder.”

    Sí, es importante seguir subrayando este hecho.

    “Una misma estrategia similar hacen los sionistas cuando quieren neutralizar las críticas hacia Israel. Pintando a las voces críticas con sus políticas como si se trataran de una especie de racistas o intolerantes. Nada más lejos. Ademas hay sionistas que no son judíos, de hecho hay cristianos sionistas, y viceversa; hay también judíos anti-sionistas, como Noam Chomsky o el citado Atzmond.”

    Sí, exacto. Muy bueno el ejemplo del paralelismo que mencionas con el tema catalán. Hace muchos años, en España, un derechista me tachó de “antisemita” por criticar una cosa del sionismo. ¿Mi contestación? ¡Pero si yo sí que soy más judío que todos vosotros juntos!

    “Yo personalmente me considero antisionista en el sentido de no aceptar el nacionalismo excluyente de los sectores más radicales de Israel y del judaísmo en general.”

    Correcto. Es un nacionalismo y además un nacionalismo mitificado (como todos) y romántico, pero no racional.

    “¿Gilad Atzmond? Sí, de acuerdo con todo lo que expones sobre el tema aquí. Además, ha habido otros genocidos y sus descendientes no venden el mismo victimismo. Por ejemplo, los armenios en manos de los turcos. Ajem.

    En lo demás, también de acuerdo.

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