Posesión de armas en EEUU: es necesario un control.

No Guns Sign

Estados Unidos adora las armas. Esa es una realidad. Dicho de otra manera, es el país occidental más violento del mundo. En 2009 murieron 31.347 personas por disparos de arma de fuego (10,2 muertes por 100.000 habitantes). Una estimación habitual es que en EEUU existen 270 millones de armas en manos privadas. El número real se desconoce porque muchas se poseen de forma ilegal. Datos devastadores para una nación, solo superada por México, con el mayor número de homicidios por arma de fuego.

La posesión de armas es un rasgo de identidad cultural en muchas zonas de EEUU, en especial en el sur y oeste del país. Por muchas razones que se esgrimen en relación a la posibilidad de autodefensa, por encima de todo existe un orgullo de que cada ciudadano pueda disponer de su propia arma. El individualismo que asienta y cataliza la filosofía del país, simboliza en la tenencia de armas el poderío, la autodefensa y la justicia propia. Tener armas, para muchos, es parte del ser estadounidense. Es una forma de sentirse parte de una tradición histórica cuyo origen se remonta a la Segunda Enmienda de la Constitución Americana aprobada en 1791:

“Por ser necesaria una milicia organizada para la seguridad de un Estado libre, no se vulnerará el derecho de la gente a guardar y portar armas”.

En los últimos 30 años se han producido al menos 61 matanzas a manos de civiles armados, según este recuento elaborado por Mother Jones basándose en el criterio del FBI a la hora de investigar estos hechos (con un número mínimo de cuatro víctimas mortales). Dos cosas llaman la atención de estos incidentes: se produjeron a lo largo de todo el país, con excepción de los estados menos poblados. Eso quiere decir que ocurrieron tanto en estados con legislaciones muy estrictas de control de armas como en otros sitios donde comprar un arma es un simple trámite.

Las matanzas se suceden y conmueven a la nación: abril 20 de 1999, Columbine High School, 13 muertos. Abril 16 de 2005, Virginia Tech University, 32 muertos. Noviembre 5 de 2009, Fort Hood, 13 muertos. Julio 20 de 2012, Aurora, 12 muertos. Sandy Hook, 26 muertos.

Y en el momento que escribo estas líneas, un nuevo tiroteo con arma de fuego el pasado viernes 28 de octubre dejó dos muertos y cuatro heridos en un centro educativo del Estado de Washington.

Cada vez que ocurre una tragedia similar se pone de nuevo el foco de atención de los medios el debate sobre la necesidad de imponer mayores controles a la compra y uso de armas de fuego. Este debate no es nada nuevo, pero a día de hoy ningún Presidente se ha atrevido si quiera a mencionar la posibilidad de ir en contra de la Segunda Enmienda. Ejemplo de ello es cuando Barack Obama fue elegido presidente, también se incrementó la venta de armas. Esos temores estaban infundados. En su primer mandato, Obama se mantuvo alejado del debate sobre el control de armas como si fuera la peste negra. En 1994 Bill Clinton, el anterior presidente demócrata firmó una ley que prohibía algunos tipos de rifles semiautomáticos. Era una medida que debía renovarse al cabo de diez años, pero en 2004 la administración de George W. Bush la dejó caducar.

Tras la matanza de Aurora, en Colorado, el portavoz de Obama dijo que había que tomar “medidas basadas en el sentido común” que protejan el derecho consagrado en la Segunda Enmienda con la necesidad de que las personas sin derecho legal a ello puedan adquirir armas. Es la clase de declaración que se hace cuando no se piensa hacer nada al respecto. Y eso es lo que ocurrió.

El apoyo a las armas no es generalizado en todo el país, pero sí es muy amplio en aquellos Estados de los que un candidato a la presidencia no puede prescindir. Es posible que un demócrata como Obama no tenga muchas posibilidades de ganar en la mayoría de los Estados del sur, pero no es así en lugares donde existe esa cultura de las armas y que son imprescindibles en unas elecciones, ya que incluso Estados de mayoría demócrata como Virginia y Colorado son firmes defensores del derecho a portar y utilizar armas de fuego, lugares donde Obama de hecho ganó en noviembre. Y además un aumento del control no resultaría muy popular en las zonas rurales de Estados como Michigan, Wisconsin y Pennsylvania, absolutamente claves para un demócrata.

Llegados a este punto, no cabe duda que el origen de todo esto tenga su origen en la cultura de las armas de EE UU, pero lo que es discutible es que esa particularidad cultural de la sociedad norteamericana justifique el comercio de armas que se ha producido en los últimos 40 años y, especialmente, en los últimos diez, en los que el FBI ha detectado que el número de armas se ha duplicado. Hay que recordar que la utilización de la Segunda Enmienda para amparar la posesión de armas no ha sido siempre un argumento de la derecha, como ocurre hoy. Como recuerda la profesora de Harvard Jill Lepore en un artículo en The New Yorker, Malcolm X animó a sus seguidores a armarse, con base en la Segunda Enmienda, y, en los años sesenta, los Panteras Negras reclamaron el derecho a la autodefensa con la mismo pretexto constitucional.

Pero lo verdaderamente determinante fue la irrupción de la Asociación Nacional del Rifle (NRA, su acrónimo en inglés) en la esfera política lo que llevó a la situación hasta el punto en el que hoy se encuentran: 300 millones de armas en manos privadas y unos 30.000 muertos al año –incluidos unos 14.000 por suicidios- por armas de fuego.

La NRA existe desde mediados del siglo XIX, en su origen fue una organización de aficionados a la caza y a las armas, en su sentido más recreativo. Su transformación en lobby de la industria del armamento no se produjo hasta 1975, y su participación en política, algo más tarde. Ronald Reagan fue, en 1980, el primer candidato presidencial oficialmente respaldado por la NRA.

Desde entonces, su ascenso ha sido vertiginoso. Hoy es la organización que más dinero gasta en campañas políticas y que más influencia tiene en el Congreso, donde muchos de sus miembros le deben el escaño. Su estrategia es sencilla: propagar el miedo para que la gente se anime a comprar armas. Con Barack Obama en la Casa Blanca, más miedo y más armas. El último año, récord histórico de ventas. En el ciclo electoral de 2012, canalizó donaciones por valor de 719.696 dólares a candidatos al Congreso, la mayoría con destino a políticos republicanos. La cantidad no es espectacular, pero la NRA siempre es un adversario temible. Si algún candidato al Congreso adoptara una posición más firme contra las armas, despertaría la atención de la NRA que se ocuparía de dejar su sello en esa campaña. Sólo los votantes extremadamente conservadores prestan atención a los mensajes paranoicos de este lobby. Pero lo que es relevantes es el dinero que pueden aportar a una campaña concreta.

A estas alturas es imposible prohibir las armas en Estados Unidos. Pero eso no significa que no se pueda hacer algo si se quiere frenar la sangría que sufre en sus entrañas cada año y que recorta la esperanza de vida media de sus ciudadanos en 104 días.

Una primera medida difícil pero que se podría debatir es vigilar más quién puede comprar armas. El permiso se obtiene en el mostrador de tiendas de armas autorizadas. Se llama National Instant Criminal Background Check System; es por tanto “instantáneo”. Según el FBI, desde que se instauró se han hecho 100 millones de comprobaciones y se ha denegado 700 mil veces, un 0,7 por ciento.

Pero esos 700 mil junto a los ex convictos o menores que ya saben que no les van a permitir comprar en una tienda normal, tampoco les hará falta acudir al mercado negro para adquirir un arma: pueden ir a una feria de armas o por Internet. Las ferias son exposiciones tipo mercadillo que se celebran por todo el país y que pueden vender lo que sea a quien sea: junto con la red venden un 40 por ciento de las armas de Estados Unidos. Si estos permisos y vacíos legales mejoraran, el sistema no sería perfecto. Adam Lanza, el presunto autor de la matanza de Newtown utilizó armas legales que estaban a nombre de su madre. Un dato sin confirmar, afirma que Lanza tenía algún tipo de enfermedad psíquica que de otro modo le hubiera dificultado conseguirlas.

Una segunda medida son las leyes que obligan a los ciudadanos armados a llevar su revolver siempre a la vista. Este tipo de leyes son mucho más estrictas que otras: es requisito pasar pruebas psicológicas, de tiro y pagar. De esta forma es más probable que lleguen más armas a mejores propietarios, pero hay casos que prueban la teoría contraria: algunos han sacado su pistola en una discusión de tráfico.

Al margen de los factores políticos y sociales que entraña el problema de las armas, cabe añadir también el factor clínico: muchos de los autores de los crímenes indiscriminados que han conmocionado a la opinión pública presentaban obvios signos de problemas mentales. Al igual que en muchas sociedades, es un asunto del que se habla poco en EEUU y que recibe muchos menos fondos públicos de los necesarios. Establecer más controles para evaluar la salud mental del que quiere adquirir un arma sería una medida a tener en cuenta.

Es obvio que menos armas disponibles reducirían el numero de muertos o heridos por arma de fuego. Al igual que menos coches reducirían el número de muertos por accidentes. No obstante existen países como Canadá con un gran numero de armas de fuego por habitante y cuya tasa de muertes por bala es muy reducida, en absoluto comparable con la de EE.UU. Mientras que Suiza es el país europeo con mayor número de armas en manos de la población civil (46 armas por cada cien habitantes) y al mismo tiempo es un país famoso por su neutralidad y pacifismo. Por tanto, reducir este problema exclusivamente a la mera posesión de armas es un error que nos aleja de las verdaderas causas del mismo, las cuales obedecen a raíces sociológicas bastante más profundas.

Llegados a este punto, el debate debería replantearse en otro sentido, esto es; si los EEUU es una sociedad enferma por las armas de fuego, o si por el contrario se trata de una sociedad simplemente enferma.

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10 comentarios en “Posesión de armas en EEUU: es necesario un control.

  1. Obviamente, estoy absolutamente de acuerdo con la entrada. A colación, copio aquí algunas medidas que había propuesto también, adicionales a las que comentas:

    “La IIª Enmienda que supuestamente permite el uso indiscriminado de posesión de armas se presta al uso integrado de precedentes extranjeros porque deja bien clara que la postura de EEUU en esta cuestión, dentro de la comunidad internacional entre aliados, es única y no por ser único se es necesariamente deseable, cuidado.

    Este derecho individual, sin duda exclusivamente un fenómeno de los EEUU (porque ni siquiera la carta de derechos británica tenía esta protección de armas para cualquiera), debe considerarse para que esté en armonía con otros intereses. Creo que todos los casos constitucionales de este tipo exigen un equilibrio – equilibrar por un lado el interés constitucional de la mayoría, expresado en alguna norma o ley, y por otro lado los debidos límites constitucionales a la mayoría en su ejercicio del poder.

    Lo cierto es que la IIª Enmienda EN NADA debe ser interpretada como un “derecho individual” a portar armas. Madison estaba preocupado que sus enemigos políticos n el Congreso llamarían a las milicias estatales para nacionalizarlas. Si te interesa la historia, y en esta enmienda la historia es importante, entonces deberías estudiarlo mas. Ya es hora de reconsiderar este tema, aprobar un acuerdo internacional entre aliados liberales para capturar a todo aquél individuo que tenga armas ilegales o bien para encaminarnos hacia un bloque en el que se regulen ciertos tipos de armas para determinados individuos que además sabemos que amenazarán la libertad con sus actos terroristas y violentos.”

    http://liberalismodemocratico.wordpress.com/2014/06/05/hacia-una-armonia-legal-compartida-el-control-de-armas-en-eeuu/

    Aparte de esa recomendación, dices que hoy por hoy es imposible “prohibir” las armas en USA. Sí, puede ser aunque con la solución de la “internacionalización” de la normativa, quizá se podrían confiscar en muchos más casos a través de organizaciones globales que luchen contra esta posesión individualizada de armas en EEUU.

    También comentas sobre como adoran las armas en no pocas partes de EEUU. Cierto.

    Realmente es preocupante como allí, especialmente en el ámbito masculino, valoran más las armas que dialogar. Generalizando el tema, digamos que allí suele primar más el individualismo a ultranza como bien dices, el individuo encima del grupo social, la vida “natural” por encima del “intelectualismo europeo” y la certeza por encima de cuestionar las cosas o ser críticos. O sea, la cultura de armas es totalmente anti-social y por lo tanto, a mi juicio, incluso antidemocrática.

    Y lo siento, estoy de acuerdo con un senador demócrata de Nueva York, de raza negra por cierto, que dijo que esto de las pistolas es una cultura sureña violenta que EEUU debe superar, debe superar ciertos rasgos culturales sureños (al igual que yo digo que España debe superar la “cultura” sangrienta de los toros, una práctica que nos debería enfermar del estómago).

    Apoyo también lo que ha dicho el ex-alcalde de Nueva York en numerosas ocasiones:

    “EEUU necesita una LEY FEDERAL que prohiba de una vez por todas comprar armas así como así.”

    Además de eso, gracias a las leyes permisivas y tercermundistas de EEUU con respecto a las armas, TERRORISTAS Y CRIMINALES de los más violentos compran armas en algunos estados. Mira el anuncio de Bloomberg al respecto – ese gran liberal se ha gastado millones y millones de dólares para intentar cambiar las leyes y la mentalidad de EEUU al respecto:

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    • Buenas;


      “Aparte de esa recomendación, dices que hoy por hoy es imposible “prohibir” las armas en USA. Sí, puede ser aunque con la solución de la “internacionalización” de la normativa, quizá se podrían confiscar en muchos más casos a través de organizaciones globales que luchen contra esta posesión individualizada de armas en EEUU”.

      Sí, es imposible prohibir las armas en EEUU.

      Es un país donde viven 311 millones de personas y hay cerca de 300 millones de armas en manos de civiles. No todos los ciudadanos americanos tienen una, pero los números demuestran es fácil encontrar a gente que tiene o lleve armas.

      Solo por la magnitud de esa cifra, sin entrar a valorar tradiciones ni costumbres, ya es imposible prohibir las armas en Estados Unidos. Australia llevo a cabo una medida similar en 1996 y en 2006 su tasa de homicidios había bajado un 59 por ciento. Una de las medidas clave fue la destrucción de rifles automáticos o semiautomáticos. En dos años se inutilizaron una quinta parte de las armas que había en Australia. ¿Pero cuántas eran? 700 mil.

      Pero si Estados Unidos quiere hacer eso, debería destruir 40 millones de armas para llegar al nivel australiano. Es imposible a estas alturas.

      “Estoy de acuerdo con un senador demócrata de Nueva York, de raza negra por cierto, que dijo que esto de las pistolas es una cultura sureña violenta que EEUU debe superar, debe superar ciertos rasgos culturales sureños (al igual que yo digo que España debe superar la “cultura” sangrienta de los toros, una práctica que nos debería enfermar del estómago)”.

      Totalmente de acuerdo. Son vicios culturales que hay que erradicar, así con todos los aspectos retrogrados, atrasados, palurdos que llevan arrastrando todas las culturas. Por mucha tradición cultural que sea.

      Los liberales -los de verdad- optamos por mejorar, por evolucionar, por construir sociedades desarrolladas, dignas de gloria y respeto, con individuos orgullosos de si mismos y de los demás. No reinvindicar palurdismos y viciadas culturales herencia de sociedades atrasadas.

      Por mucho que les guste a un grupo de palurdos tirar cabras desde un campanario, o violar al cerdo de la granja en grupo, habrá que enseñarles que el tiempo se puede invertir en cosas más productivas para uno mismo y para los demás.

      Me parece muy bien que se defienda la cultura y la tradición, pero siempre desde una perspectiva crítica y analítica. No defender “la tradición y lo nuestro” porque sí.

      Por lo demás, en los que respecta a concretar una ley de posesión de armas, considero que la La ley española es la más adecuada en este sentido. Nuestra legislación no contempla, salvo casos determinados por autoridades competentes (es decir, casos en los que una persona o entidad resulte expuesta a un grave peligro), ningún uso ni tenencia de armamento. Sólo se permite la posesión de armas relacionadas con el tiro deportivo o bien con las distintas prácticas permitidas relacionadas con el deporte de la caza. También se permiten la posesión de aquellas armas que sean únicamente para coleccionismo, y que estén previamente inutilizadas.

      Para poder obtener la licencia de armas tipo B (pistolas y revólveres), debes reunir una serie de requisitos. Demostrar que realmente tu vida está en peligro y necesitarás hacer uso de ella. Sólo joyeros, farmacéuticos, jueces, detectives privados o gente que por algún motivo esté amenaza da de muerte pueden disponer de este tipo de armas. A parte de que para obtener su permiso debes carecer de antecedentes penales, y disponer de buenas condiciones psíquicas y físicas. y además la licencia se revisa periódicamente.

      Conozco gente que ha tenido todo tipo de licencias de armas de fuego, y las han ido dejando caducar. Un arma de fuego legal no sirve absolutamente ni para intimidar, pues el delincuente que se dispone a atacarte es mucho más experimentado en el uso de armas y tiene asumido como afrontar dichas situaciones.

      Y para evitar nuevas matanzas en lugares públicos como el caso de Columbine o Newtown, la solución no es armar a los alumnos, sino más policías en las escuelas y dar dinero federal a sus directores para que organicen su protección.

      Saludos

      Le gusta a 1 persona

      • La ultima frase para evitar matanzas en lugares púbicos es mentira porque no es violencia política. Si se puede armar a los civiles pero no a más policías porque hay aquellos policías que matan civiles como Darren Wilson que mató al negro Michael Brown. Los verdaderos culpables son los neonazis del globalizado cine neofascista anglófono (incluido cine independiente) y la Academia de Artes y Ciencias de Cine que promueven odio y violencia, quienes merecen ser arrestados, juzgados y culpados, además de que algunos de ellos merecen cadena perpetua como mafiosos cineastas mientras que Chelsea Manning merece su libertad.

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      • Estados ‘Villanos’ Unidos es un país fascista y ya debe colapsar por violar el derecho a tener armas y también por la hostilizada festividad de Dar Gracias, asociada con la extrema violencia. El país modernizó su arquitectura pero no su política, además de que permanentemente los viola derechos humanos, logrando que muchos nazis y fascistas disfruten de su impunidad.

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  2. @Jackie de Alarcón:

    “La ultima frase para evitar matanzas en lugares púbicos es mentira porque no es violencia política. Si se puede armar a los civiles pero no a más policías porque hay aquellos policías que matan civiles como Darren Wilson que mató al negro Michael Brown”.

    Que las matanzas perpetradas en público a manos civiles con armas de fuego no tengan carácter político no es motivo para no intentar evitarlas de la manera, con la ley en la mano. Una de ellas es reduciendo, en la medida de lo posible, la posesión de armas de fuego en manos de civiles. Otra cosa es la política exterior de EEUU y sus abusos, pero no es el tema principal de la presente entrada.

    “Los verdaderos culpables son los neonazis del globalizado cine neofascista anglófono (incluido cine independiente) y la Academia de Artes y Ciencias de Cine que promueven odio y violencia, quienes merecen ser arrestados, juzgados y culpados, además de que algunos de ellos merecen cadena perpetua como mafiosos cineastas mientras que Chelsea Manning merece su libertad”.

    Ciertamente el cine que produce la industria de Hollywood, es de contenido violento. Aunque no tanto como el cine estadounidense de los años 70 y 80 -las películas de Charles Bronson y su personaje Paul Kersey con todas sus dosis de extrema violencia con cariz ultraderechista, ya son un recuerdo-. El cine americano actual, es bastante más light.

    Pero la sociedad estadounidense ya es tradicionalmente violenta y fundamentada en el culto a las armas -sobre todo el sur. Y ya era una sociedad violenta antes de la aparición de Hollywood.

    Totalmente de acuerdo con lo intolerable del caso de Michael Brown. Aquello fue un crimen cometido por un agente de la ley que al final salió impune, lo que delata el racismo imperante en la sociedad estadounidense, sobre todo a nivel institucional.

    De hecho ya escribí sobre el tema en su momento: https://thecitizenjack.wordpress.com/2014/12/04/las-vidas-de-los-negros-tambien-importan/

    Saludos.

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    • Lo que tu me dijiste “Una de ellas es reduciendo, en la medida de lo posible, la posesión de armas de fuego en manos de civiles.” no es verdad. De otro lado, Estados Unidos es una nación fascista que merece colapsar junto a su moneda dólar, incluyendo su cine (incluido cine independiente) y la presentación anual de los Premios Oscar globalizada en 1969 a favor de la hegemonía neonazi del inglés, especialmente gracias a BRICS, obviamente será mucho mejor porque así habrá más paz. Aquí el mapa del colapso de Estados Unidos. http://k45.kn3.net/8A448F79A.jpg

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